Mostrando entradas con la etiqueta barcelona. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta barcelona. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de mayo de 2014

OTRA VEZ EN GRAF

 photo todo2_zpsba80a507.gif


El viernes 16 y sábado 17 de mayo se celebra en Barcelona GRAF, Festival de Cómic de Autor y Edición Independiente. Lo pongo así en mayúsculas porque creo que es algo importante que exista esto...Creo que es la segunda edición, pero no me hagáis mucho caso, porque me parece que se celebró otra en Madrid durante el otoño. Me llegó algo de información, pero estaba esos meses en Berlín y no pude acudir a tan interesante llamada.


Esta vez si que iré. Y el sábado 17, sólo soltando UN eurito (además de lo que os gasteis en cosillas varias dentro) podreis asistir en primera fila a la explosión del mundo de la edición independiente, que cada vez es no sólo más interesante, sino más necesario.

Yo llevaré unas cuantas cosas, a cual más DE PUTA MADRE:

-Unos cuantos ejemplares del comic book (llamadle novela gráfica, tebeo o como queráis) EL CLUB DEL MIEDO, que vino al mundo a través del CROWDFUNDING, hace año y pico, y que todo el mundo que lo lee sufre varios síndromes de Sthendal seguidos, uno tras otro.AQUÍ podeis ver la página de Verkami que alumbró el proyecto, finalmente hecho realidad, y AQUI una reseña del libro hecha por Pío, de la Librería KÓMIC de Santiago.



-Otros cuantos ejemplares de ESPÍRITUS DE AMOR Y DE ODIO, libro ilustrado del que hice una pequeña tirada bajo demanda, y del que reservé sólo DIEZ ejemplares para este evento. Si venís tarde os quedais sin él... Por cierto, esta ciudad de una de las ilustraciones que aparece en el libro no os suena?





-Una pequeña caja de Pandora que es HISTORIAS PARA LLEVAR. Un experimento narrativo del que yo puede que me arrepienta, pero vosotros seguro que NO: HISTORIAS PARA LLEVAR es una caja con unas MIL palabras (así a ojo, que no las he contado), en la que el LECTOR (que todavía no va serlo hasta dentro de un rato) sacará al azar DOS de ellas. Con estas dos palabras yo dibujaré una pequeña historieta que podreis llevaros por el irrisorio precio de 5 euros. Una historia ÚNICA, sólo para cada uno, tan irrepetible como el momento en que se dibuje.




Todos estos acontecimientos dignos de flipar sin pausa sucederán en Centro de Arte Mutuo. (C/Julià Portet, 5). en Barcelona, de 11 a 21 horas. Y otros muchos de los que yo no tengo aún conocimiento porque los protagonizarán otros dibujantes, autores, editores...


jueves, 13 de mayo de 2010

Salón del Comic Barcelona 2010



































































































El Salón del Comic de la crisis ya se ha acabado, y después de estos cuatro días se puede ratificar que, efectivamente, se nota la crisis, y mucho, aunque a los dibujantes de comics la crisis nos da igual porque nunca
hemos conocido otra cosa.
He pasado largas horas metido en un stand, jurando, como todos los años, no volver nunca, pero sabiendo que al final lo haré porque siempre hay pequeñas cosas que hagan que merezca la pena.
Este año he tenido suerte con mis compañeros de stand y eso ha sido una de las cosas que me hacen sentir menos escaldao de practicar este oscuro e incierto oficio.
En las fotos, de arriba abajo, vemos a mis compadres del stand de la izquierda, mi amigo Celestino, y su (y ahora mi) colega Jaume , un tío de lo más singular, del que os enlazo una de sus múltiples facetas en la red.
Justo debajo vemos a Celestino, en el fallido proceso de intentar venderle un comic a un hombre, que parece contestarle con el dibujo de la camiseta.
Debajo de esta imagen podemos ver a Abel Portillo, mi compañero de stand de la derecha, (bueno, sólo le vemos el brazo), dibujando a una niña (que se llamaba Irenia), en dos fases. La primera que aparece es cuando le daba el dibujo...podemos ver la cara de alegría de la niña, que era de impaciencia segundos antes, momento que recoge la foto de abajo.
La siguiente muestra al público lo que siempre quiso saber...¿qué hay bajo el mostrador de un stand en el salón del comic?..¿comics?...¿dinero?...¿mierda?...efectivamente, la respuesta correcta es la número 3.
Más abajo podemos ver a Celestino saludando a la cámara y a mí sujentándola, matando uno de los millones de momentos de aburrimiento.
Más abajo aún dos momentos más de Abel en acción y de la niña en ascuas.
Un poco más abajo observamos a un servidor junto a El Listo, Xavier Águeda, que se ha quedado con todo el mundo en el salón del comic, pese a que lo suyo no es un comic, sino un divertidísimo libro intitulado El Gran Libro de La Cinefilia.
Vemos un poco más abajo a Jaume´s Club ejerciendo de diyei, cosa que desde aquí le agradezco porque hizo mucho más llevadero el trance.
Y más abajo algunas fotos de mi stand, Miriam leyendo Mensajes, (muy sabia decisión) y Celestino haciendo flexiones montando el stand.
Y bueno, aunque he venido algo desanimado (no mucho más que otros años, aunque después se me pasa), esa sensación se ha volatilizado al leer la crítica que he leído en el blog de Celestino sobre mi trabajo. Me ha dejado sin palabras y con el ánimo esta vez por las nubes...sólo porque haya alguien que aprecie tus cosas así ya merece la pena hacerlo, sin duda...(yo también te quiero, Celestino).
He podido volver a casa a pesar de los volcanes, he ido a trabajar como un campeón a pesar de no haber dormido, he comido caliente, ...y ahora ya estoy recuperado y preparado para seguir dibujando.

domingo, 6 de septiembre de 2009

CUADERNOS DE VIAJES














































































Los viajes siempre resultan una manera de abstrerse del día a día, de salir del agujero en el que estamos encerrados en nuestra vida cotidiana, y de alejarnos de todo eso para acercarnos un poco más a nosotros mismos.
Son una buena ocasión para llevar algún cuaderno, y dibujar, escribir, o hacer lo que a uno le de la gana.
Los cuadernos de viaje, sobre todo los que hacen los demás, siempre me han encantado.
Hay gente que escribe o cuenta en ellos cosas muy personales. Conozco gente que nunca me ha dejado ver los suyos, lo que me hace hervir de curiosidad preguntándome qué habrá en ellos, qué pensamientos, deseos, odios o pasiones ocultas han surgido en esa persona, en ese viaje, y han quedado, de algún modo, impresos en el papel.
Envidio a la gente que, en uno de esos cuadernos, es capaz de alternar dibujos con textos, ideas, elucubraciones, referencias de sitios en los que ha estado, y demás. Especialmente esto es una habilidad propia de las mujeres. Como todo el mundo sabe, los hombres sólo somos capaces de hacer una cosa al mismo tiempo, y en mi caso esto es exageradamente cierto.
Si comienzo un cuaderno con dibujos a toda página, soy incapaz de intercalarlo con otro tipo de cosas y lo llenaré todo de dibujos a toda página...si lo empiezo con bocetos de historietas, de comics, el cuaderno se agotará siguiendo el mismo formato, lo mismo que si es un cuaderno en el que apunto ideas escritas.
No soy capaz de hacerlo de otra forma. A mi me encantan los cuadernos que hacen mis colegas y amigas María Meijide y Susana Terrón, por ejemplo (esta última es de las que casi nunca me los deja ver), pero yo no soy capaz de hacer eso. Supongo que tampoco lo intento, porque un cuaderno de estos es un medio, no un fín en sí mismo, y que uno ha de hacer las cosas tal y como le salen, sino se convertíría en algo impostado, forzado.
Los cuadernos de viaje siempre han sido algo que los artistas (o cualquier persona) han hecho para sí mismos y nadie más, aunque es curioso como se han convertido en una especie de subgénero artístico en los últimos tiempos, muy apreciado.
En Santiago, hace poco, hasta ha habido un curso de "cuadernos de viaje" en el CGAC, que por cierto, ha impartido María (no podía ser otra).
Para esto de dibujar, de ponerse a hacer algo sobre el papel, a mí me hacen falta ciertas condiciones: que el medio en el que viajo no sea muy rápido, (porque sino en el trayecto no me da tiempo a hacer nada), que pase un cierto tiempo en los lugares de destino (por lo mismo y porque sino eres un espectador muy fugaz), y que no tenga que conducir yo demasiado (porque entonces mi cabeza no está libre del todo para dejarla ir por ahí).
En el viaje que he hecho este verano no todo esto se ha cumplido en todo momento. Salí el 22 de julio hacia Santander en coche, allí cogí el ferry a Plymouth, donde estaba Teresa desde principios de mes. El viaje en barco estuvo bien para empezar a mover la mano...duró unas 20 horas y no conducía yo. Para mí el barco es el transporte ideal. No me mareo, hay muchas cosas que hacer, es muy descansado y no paso el miedo que paso en los aviones.
Nada más subir me di cuenta de que en ese barco, el PONT AVEN, nadie hablaba español. Y mi inglés se terminó en COU. Así que me dediqué a dar vueltas por el barco observando a los viajeros, la mayoría ingleses, que aprovechaban cualquier momento de sol (pocos) para correr a las cubiertas a echarse aceite y freirse.
Un camarero mejicano con el que entablé una conversación (parte del personal si era hispanohablante, menos mal) me avisó de que en una de las cubiertas había una degustación gratuíta de whisky escocés.
Fuí allí y degusté todo lo que pude. La intención, claro, era vendernos las botellas. Advertí que los ingleses tienen por costumbre ¡comprar! en esas demostraciones, degustaciones y demás eventos gratuítos en los que los españoles nos limitamos estrictamente a cumplir con lo que viene precedido de la palabra GRATIS.
Yo degusté bastante y no compré nada, lo que pareció no hacer gracia a la azafata, pero e mí, a esas alturas, poco me importaba su opinión.
Con el chispazo puesto y el meneo del barco, cruzando un leve temporal de verano, ya cayendo la noche, era la ocasión para sacar mi cuadernillo, el pequeño, el que aparece en las fotos con bocetos para comics.
Uso mucho ese tipo de cuadernos, de formato A6, verticales, de hojas en blanco, para bocetar lo que luego serán comics. De ahí han salido HISTORIAS DE MARIANO, MENSAJES, FARWEST, etc, etc. Casi todo lo que he hecho ha surgido en uno de estos bloqs al lado del mar, o bien en la isla de Ons, o en Rianxo, o como ahora, subido a un ferry.
Hice estos bocetos, y diseñé el proyecto para un nuevo libro, en un entorno surrealista. En el Pub del barco, un entertainer cantaba las canciones de Elvis vestido como él. Yo tomaba una piña colada, porque me hizo gracia pedir eso en un barco, aunque lo cierto es que sabía fatal y me clavaron bastante por el capricho, pero gracias a su mal sabor, sólo bebí una y no me pasé de rosca...ya con la degustación previa, una acumulación excesiva de alcohol me hubiera impedido seguir dibujando.
Cuando los alaridos del Elvis empezaron a molestarme (no pasó mucho tiempo porque ese hombre cantaba peor que yo), y espoleado además por el título de su canción, it,s now or never, me fuí a la zona de la piscina, que estaba vacía, y que era muy relajante. Por el temporal el agua iba de un lado a otro haciendo un ruido de oleaje, que unido a la luz tenue y al puntillo que tenía me hizo pasar unas horas en las que me surgieron un montón de ideas para historietas que volaron hacia el cuaderno, casi todas con relación al mar.
A eso de las tres (no recuerdo en qué huso horario) me fui a dormir a la zona de sillones, porque no tenía camarote.
La zona de sillones era como un autobús, ocupado casi todo por moteros gordos, con mucho pelo y tatuajes, una especie de ángeles del infierno con cadenas y que parécían sacados de Easy Rider o de Mad Max. Durante unos momentos temí por mi integridad física, hasta que me di cuenta de que esos ángeles del infierno de juja eran en realidad unas nenazas. Te decían sorry si se tropezaban contigo, traían almohadas cervicales para dormir, y esterillas, y no los ví bebiendo alcohol en ningún momento del viaje, ni armar el más mínimo follón. Cuando dormían ni siquiera roncaban. Qué decepción.
En Plymouth me esperaba Teresa.
Estuvimos tres días en esta bonita ciudad (bonita la zona vieja, el resto era horrible) cuna del pirata Drake, que me recordó mucho a las Rías Bajas . Todo el sur de Inglaterra tiene un aire a Galicia, tienen su Finisterre y todo.
El dibujo que hay arriba, el faro, es el de Plymouth, que preside la entrada de la ría, un sitio muy bonito pero barrido por el viento constantemente.
A los tres días salimos hacia el continente: estuvimos en Londres otros dos días, y de allí hacia el paso de Calais donde cogimos el tren que va por debajo del agua hasta Francia.
Aunque el tren también es un buen sitio para dibujar , este tren en particular no es el más indicado. Su aspecto es horroroso, vagones gigantescos, cerrados, para llevar los coches, y el hecho de saber que estás bajo el agua, hacen pasar a los cagaos como yo 40 minutos de sudores fríos en los que no soy capaz de ocupar mi cabeza con nada que no sea ver pasar mi vida a cámara rápida.
Pasado el trance, tiramos hacia Brujas, una preciosa ciudad medieval, donde me compré el libro rojo que aparece en la foto, con intención ya de dibujar-dibujar, no bocetar comics. Para esto, para los comics, necesito más tranqulidad, tiempos muertos muy largos, porque se trata de idear una historia...pero lo que es dibujar se puede hacer en cualquier esquina en cinco minutos, es algo inmediato...hombre, no tanto como una foto, pero casi (yo dibujo muy rápido)...
Estuve muchos días con mi blog rojo bajo el brazo: estuvimos en Amsterdam cinco días, dos en Bruselas, y cuatro más en París, antes de salir hacia Barcelona, donde estuvimos otros cinco.
A la altura de París yo ya había guerdado mi bloc en el maletero, lo de conducir por las ciudades resultó algo agotador, especialmente en Francia, porque los gabachos conducen fatal. Harán unos pasteles muy ricos, pero lo que es conducir, horrible.
Es curioso pero quizá el lugar donde más tranquilo y con menos sensación de peligro he conducido haya sido en Inglaterra, donde a pesar de ser todo diferente (rotondas, sentidos de la circulación, velocidades y unidades métricas) hay un sentido del orden y un civismo que no existe en el sur de Europa (pero bueno, esto a los ingleses se les pasa cuando beben). Pero por lo que se ve, allí los borrachos no conducen tan fácilmente como aquí.
En fín, he aquí mis cuadernos de viaje de este verano.
El dibujo que aparece arriba ilustra la espera en la cola del ferry, en Santander, bajo la lluvia. Allí empezó esta vuelta a Europa que me ha dejado con la agridulce sensación de constatar que cada vez todos los sitios se parecen más o se diferencian menos.