domingo, 6 de septiembre de 2009

CUADERNOS DE VIAJES














































































Los viajes siempre resultan una manera de abstrerse del día a día, de salir del agujero en el que estamos encerrados en nuestra vida cotidiana, y de alejarnos de todo eso para acercarnos un poco más a nosotros mismos.
Son una buena ocasión para llevar algún cuaderno, y dibujar, escribir, o hacer lo que a uno le de la gana.
Los cuadernos de viaje, sobre todo los que hacen los demás, siempre me han encantado.
Hay gente que escribe o cuenta en ellos cosas muy personales. Conozco gente que nunca me ha dejado ver los suyos, lo que me hace hervir de curiosidad preguntándome qué habrá en ellos, qué pensamientos, deseos, odios o pasiones ocultas han surgido en esa persona, en ese viaje, y han quedado, de algún modo, impresos en el papel.
Envidio a la gente que, en uno de esos cuadernos, es capaz de alternar dibujos con textos, ideas, elucubraciones, referencias de sitios en los que ha estado, y demás. Especialmente esto es una habilidad propia de las mujeres. Como todo el mundo sabe, los hombres sólo somos capaces de hacer una cosa al mismo tiempo, y en mi caso esto es exageradamente cierto.
Si comienzo un cuaderno con dibujos a toda página, soy incapaz de intercalarlo con otro tipo de cosas y lo llenaré todo de dibujos a toda página...si lo empiezo con bocetos de historietas, de comics, el cuaderno se agotará siguiendo el mismo formato, lo mismo que si es un cuaderno en el que apunto ideas escritas.
No soy capaz de hacerlo de otra forma. A mi me encantan los cuadernos que hacen mis colegas y amigas María Meijide y Susana Terrón, por ejemplo (esta última es de las que casi nunca me los deja ver), pero yo no soy capaz de hacer eso. Supongo que tampoco lo intento, porque un cuaderno de estos es un medio, no un fín en sí mismo, y que uno ha de hacer las cosas tal y como le salen, sino se convertíría en algo impostado, forzado.
Los cuadernos de viaje siempre han sido algo que los artistas (o cualquier persona) han hecho para sí mismos y nadie más, aunque es curioso como se han convertido en una especie de subgénero artístico en los últimos tiempos, muy apreciado.
En Santiago, hace poco, hasta ha habido un curso de "cuadernos de viaje" en el CGAC, que por cierto, ha impartido María (no podía ser otra).
Para esto de dibujar, de ponerse a hacer algo sobre el papel, a mí me hacen falta ciertas condiciones: que el medio en el que viajo no sea muy rápido, (porque sino en el trayecto no me da tiempo a hacer nada), que pase un cierto tiempo en los lugares de destino (por lo mismo y porque sino eres un espectador muy fugaz), y que no tenga que conducir yo demasiado (porque entonces mi cabeza no está libre del todo para dejarla ir por ahí).
En el viaje que he hecho este verano no todo esto se ha cumplido en todo momento. Salí el 22 de julio hacia Santander en coche, allí cogí el ferry a Plymouth, donde estaba Teresa desde principios de mes. El viaje en barco estuvo bien para empezar a mover la mano...duró unas 20 horas y no conducía yo. Para mí el barco es el transporte ideal. No me mareo, hay muchas cosas que hacer, es muy descansado y no paso el miedo que paso en los aviones.
Nada más subir me di cuenta de que en ese barco, el PONT AVEN, nadie hablaba español. Y mi inglés se terminó en COU. Así que me dediqué a dar vueltas por el barco observando a los viajeros, la mayoría ingleses, que aprovechaban cualquier momento de sol (pocos) para correr a las cubiertas a echarse aceite y freirse.
Un camarero mejicano con el que entablé una conversación (parte del personal si era hispanohablante, menos mal) me avisó de que en una de las cubiertas había una degustación gratuíta de whisky escocés.
Fuí allí y degusté todo lo que pude. La intención, claro, era vendernos las botellas. Advertí que los ingleses tienen por costumbre ¡comprar! en esas demostraciones, degustaciones y demás eventos gratuítos en los que los españoles nos limitamos estrictamente a cumplir con lo que viene precedido de la palabra GRATIS.
Yo degusté bastante y no compré nada, lo que pareció no hacer gracia a la azafata, pero e mí, a esas alturas, poco me importaba su opinión.
Con el chispazo puesto y el meneo del barco, cruzando un leve temporal de verano, ya cayendo la noche, era la ocasión para sacar mi cuadernillo, el pequeño, el que aparece en las fotos con bocetos para comics.
Uso mucho ese tipo de cuadernos, de formato A6, verticales, de hojas en blanco, para bocetar lo que luego serán comics. De ahí han salido HISTORIAS DE MARIANO, MENSAJES, FARWEST, etc, etc. Casi todo lo que he hecho ha surgido en uno de estos bloqs al lado del mar, o bien en la isla de Ons, o en Rianxo, o como ahora, subido a un ferry.
Hice estos bocetos, y diseñé el proyecto para un nuevo libro, en un entorno surrealista. En el Pub del barco, un entertainer cantaba las canciones de Elvis vestido como él. Yo tomaba una piña colada, porque me hizo gracia pedir eso en un barco, aunque lo cierto es que sabía fatal y me clavaron bastante por el capricho, pero gracias a su mal sabor, sólo bebí una y no me pasé de rosca...ya con la degustación previa, una acumulación excesiva de alcohol me hubiera impedido seguir dibujando.
Cuando los alaridos del Elvis empezaron a molestarme (no pasó mucho tiempo porque ese hombre cantaba peor que yo), y espoleado además por el título de su canción, it,s now or never, me fuí a la zona de la piscina, que estaba vacía, y que era muy relajante. Por el temporal el agua iba de un lado a otro haciendo un ruido de oleaje, que unido a la luz tenue y al puntillo que tenía me hizo pasar unas horas en las que me surgieron un montón de ideas para historietas que volaron hacia el cuaderno, casi todas con relación al mar.
A eso de las tres (no recuerdo en qué huso horario) me fui a dormir a la zona de sillones, porque no tenía camarote.
La zona de sillones era como un autobús, ocupado casi todo por moteros gordos, con mucho pelo y tatuajes, una especie de ángeles del infierno con cadenas y que parécían sacados de Easy Rider o de Mad Max. Durante unos momentos temí por mi integridad física, hasta que me di cuenta de que esos ángeles del infierno de juja eran en realidad unas nenazas. Te decían sorry si se tropezaban contigo, traían almohadas cervicales para dormir, y esterillas, y no los ví bebiendo alcohol en ningún momento del viaje, ni armar el más mínimo follón. Cuando dormían ni siquiera roncaban. Qué decepción.
En Plymouth me esperaba Teresa.
Estuvimos tres días en esta bonita ciudad (bonita la zona vieja, el resto era horrible) cuna del pirata Drake, que me recordó mucho a las Rías Bajas . Todo el sur de Inglaterra tiene un aire a Galicia, tienen su Finisterre y todo.
El dibujo que hay arriba, el faro, es el de Plymouth, que preside la entrada de la ría, un sitio muy bonito pero barrido por el viento constantemente.
A los tres días salimos hacia el continente: estuvimos en Londres otros dos días, y de allí hacia el paso de Calais donde cogimos el tren que va por debajo del agua hasta Francia.
Aunque el tren también es un buen sitio para dibujar , este tren en particular no es el más indicado. Su aspecto es horroroso, vagones gigantescos, cerrados, para llevar los coches, y el hecho de saber que estás bajo el agua, hacen pasar a los cagaos como yo 40 minutos de sudores fríos en los que no soy capaz de ocupar mi cabeza con nada que no sea ver pasar mi vida a cámara rápida.
Pasado el trance, tiramos hacia Brujas, una preciosa ciudad medieval, donde me compré el libro rojo que aparece en la foto, con intención ya de dibujar-dibujar, no bocetar comics. Para esto, para los comics, necesito más tranqulidad, tiempos muertos muy largos, porque se trata de idear una historia...pero lo que es dibujar se puede hacer en cualquier esquina en cinco minutos, es algo inmediato...hombre, no tanto como una foto, pero casi (yo dibujo muy rápido)...
Estuve muchos días con mi blog rojo bajo el brazo: estuvimos en Amsterdam cinco días, dos en Bruselas, y cuatro más en París, antes de salir hacia Barcelona, donde estuvimos otros cinco.
A la altura de París yo ya había guerdado mi bloc en el maletero, lo de conducir por las ciudades resultó algo agotador, especialmente en Francia, porque los gabachos conducen fatal. Harán unos pasteles muy ricos, pero lo que es conducir, horrible.
Es curioso pero quizá el lugar donde más tranquilo y con menos sensación de peligro he conducido haya sido en Inglaterra, donde a pesar de ser todo diferente (rotondas, sentidos de la circulación, velocidades y unidades métricas) hay un sentido del orden y un civismo que no existe en el sur de Europa (pero bueno, esto a los ingleses se les pasa cuando beben). Pero por lo que se ve, allí los borrachos no conducen tan fácilmente como aquí.
En fín, he aquí mis cuadernos de viaje de este verano.
El dibujo que aparece arriba ilustra la espera en la cola del ferry, en Santander, bajo la lluvia. Allí empezó esta vuelta a Europa que me ha dejado con la agridulce sensación de constatar que cada vez todos los sitios se parecen más o se diferencian menos.

martes, 21 de julio de 2009

NUEVO ESTUDIO






















He cambiado nuevamente la ubicación de mi taller, ya que en Santiago me resultaba muy caro, y con esta crisis, las ventas no andan muy bien, así que ahora estoy en Touro, y aquí está mi nuevo estudio.

He pasado unos largos días de mudanza, en los que he tenido la mala suerte de coincidir con la tractorada, pero bueno, por lo que se ve la tractorada ha servido de algo, así que doy por buenas las horas que he pasado al ralentí.

Ya me he puesto a trabajar estos días, porque con este "verano" que ha tocado este año, no queda más remedio que trabajar.

Sigo haciendo dibujos de tinta, tengo un proyecto entre manos con eso, que ya desvelaré más adelante, dibujos grandes, de 100x70, que me están devolviendo al placer de dibujar, dibujar de verdad, porque con los comics, en los que utilizo el ordenador, había arrinconado un poco los pinceles, y redescubrirlos ha sido como para un heroinómano volver a caer.

Aquí está una foto de la mesa de operaciones, con esta botella tan bonita en la que llevo agua (aún no tengo grifo en el local), que no tengo ni idea de donde ha salido, como tantas cosas que tengo en el taller.

Los churretones y manchones de tinta que quedan por ahí a veces son más bonitos que los propios dibujos.

miércoles, 1 de julio de 2009

COW PARADE (vaca parada)




Más dibujos 100x70 de esta vaca que se encontraba pastando tranquilamente, hasta mi llegada, junto a la vieja iglesia de Touro, hace dos años.
De esas fotos recuperadas ahora salen estos dos retratos.
Mirad qué guapa es...

martes, 30 de junio de 2009

ÚLTIMOS TRABAJOS EN EL ESTUDIO DE VISTALEGRE







Estoy quemando las naves estos días en mi estudio de Vistalegre, que abandono por otro en Touro, donde tendré un poco menos de espacio pero mejor precio.
Hoy he dibujado, con tinta sobre papel 100x70, como viene siendo habitual y lo será durante un tiempo, porque definitivamente, he cogido el vicio a este formato y técnica, estas tres piezas que he sacado de un montón de fotos que estuve imprimiendo ayer.
La primera es de un camino por el que solíamos pasear cuando íbamos a visitar a mi hermana, en Villalba (Madrid). Un camino vallado porque está en medio de una dehesa donde pastan mihuras. Las vallas de la izquierda, ahora que me fijo, se me ha olvidado dibujarlas, pero da igual porque a los berracos tampoco los he dibujado, (y a mi hermana tampoco).
Es un camino muy bonito, una enorme recta de arena, flanqueada por palos desiguales que proyectan unas sombras diagonales preciosas, al caer el sol, una escena además que suele tener unos colores muy bonitos, aunque eso los que lo conozcan sólo por esta imagen nunca lo sabrán.
La segunda imagen es el dibujo de un perro asomado a una terraza en Conil de la Frontera, que nos estuvo ladrando a mí a unos amigos que estábamos por allí de paseo hace unos años, hasta que le sacamos una foto...entonces se calló.
También tenemos un vídeo del can desgañitándose a ladrar.
Y el tercer dibujo es de una vaca. Hace unos añitos daba clase de dibujo y pintura en Touro, en lo que es hoy una guardería. Cuando llegaba el verano, me llevaba a los dos alumnos que tenía, César y Juan José, a los que aprovecho para saludar, a dibujar vacas a algún prado cercano.
Es muy interesante dibujar vacas, es un animal precioso y se mueve poco y despacio, y además te permite acercarte si lo haces con cariño y sutileza.
Mis alumnos no tenían mucha sutileza a la hora de arrimarse al animal, pero sí dibujaban muy bien.
Aproveché una de esas clases para hacer alguna foto a las vacas, que utilizo ahora para este dibujo.
Tengo también muchos bocetos pequeños de dibujos in situ, bocetos muy rápidos, de vacas, la mayoría hechos en tardes de aburrimiento de cuando vivía en A Santais, en Touro, pero no los encuentro.
Espero que la mudanza me sirva para encontrarlos, y cuando sea así...habrá vacas para rato en este blog.

lunes, 29 de junio de 2009

VERANO







Para dar la bienvenida al verano, nada mejor que un dibujito de la Isla de Ons, a la que marcharé en breve, en cuanto encuentre la tienda de campaña.
Y también otro de una autocaravana en la playa de Traflagar, en Cadiz.
Entre medias, otro dibujito, de un formato algo más pequeño, de un Seat Panda...no tiene nada que ver con el tema del verano, pero es que lo hice hoy, y ya aprovecho para subirlo

miércoles, 24 de junio de 2009

ÚLTIMOS DIBUJOS 100X70





























Veo que estoy cogiendo el vicio de dibujar en este tamaño, con tinta (o con otra cosa, cuando se me acaba), y tengo que empezar a buscar en algún sitio botes de tinta china en un tamaño algo mayor que el de los tinteros de siempre, que dan para dos o tres dibujos como mucho, y no admiten un pincel ancho por la estrechez de su boca.
Lo último de estos días son estos dibujos, sacados de fotografías la mayoría de ellos, los tres primeros de Corrubedo, Venecia y Lourido (Pontevedra) -encima de las cabezas de ese hombre y su perro estaba la fábrica de Celusosas, a la que he preferido ignorar en el encuadre-.
Y los demás de coches...el primero de ellos, el 124, pintado con betún porque lo hice el día de transición que me encontré sin tinta y eché mano de lo que tenía.
Antes había dibujado otro con tinta roja (el frontal del camión que aparece penúltimo), pero no me gustó el tono rosado de la tinta, o al menos, me dió la sensación de que el dibujo, sin el negro, perdía fuerza (también me da esa sensación con el betún).
Así que, una vez visitada la tienda y ya con tinta en el taller, me puse a hacer los demás que se pueden ver en esta entrada.
A mí los que más me gustan son el Opel Manta en la playa, y el frontal de ese Mercedes saliendo del garaje, un coche como el que tuve hace años (230 D), con el que pasé muchas desventuras, entre ellas un choque frontal en pleno centro de Lugo a las 2 de la madrugada, y a bastante velocidad, la víspera de la Oposición para profesor de Secundaria, que final, y milagrosamente, aprobé.
Fué una noche muy larga, porque los de Atestados nos tuvieron hasta las 5 allí, y aunque finalmente no hubo heridos, (sólo dos coches que parecían un Transformer en manos de Demian), al día siguiente en el examen de dibujo de carbón apenas tenía pulso a causa de la falta de sueño y de los muchos cafés ingeridos para no dormirme encima de mi papel de 100x70 (como estos).
Afortunadamente hubo más días para acabar esta prueba y pude recomponerme en días posteriores.
En el tránsito entre el primer y segundo examen volví a Pontevedra (donde vivía entoces), y allí me tasaron el arreglo en 350.000 pesetas (de hace 10 años).
Le dije al del taller que iba a esperar un mes para ver si lo arreglaba o no (todo dependía de si aprobaba la oposición).
Los días sucesivos iría a Lugo en mi otro coche, porque de aquella tenía dos coches, un Mercedes y un BMW...dicho así puede parecer que nadaba en la ambulancia, pero si digo que entonces los dos coches, comprados de 4ª o 5ª mano, sumaban unos 50 años y un precio total de unas 300.000 pesetas, pues ya se ve que no era precisamente la flota automovilística de Beckam.
Bueno, el caso es que cogí el BMW, y saliendo de donde vivía entonces, en la cuesta de la Caeyra, ya enfilando a Lugo, una señora pilotando un 131 me embistió saltándose un STOP y me destrozó la puerta y una aleta.
No contenta con eso, la señora, que venía de tomar el sol en el Casino de verano que hay en la susudicha cuesta, y vestía una especie de kimono rosa de esos que llevan las señoras en las playas, salió embravecida del coche echándome la culpa diciéndome que "mi coche hacía mucho ruido y que la había asustado". Juro por dios que todo esto es rigurosamente verídico. La señora llegó a amenazarme con un pay pay, con lo que deduje que en el momento del siniestro se estaba abanicando el morrazo que tenía y ni siquiera vió el stop y menos aún a mí.
A pesar de su histeria, hicimos un parte amistoso en el que pusimos el punto y localización del accidente, con lo cual era evidente que la compañía de seguros me daría la razón a mí.
Preso del pánico, porque llegaba tarde a mi segundo examen de oposición, salí hacia Lugo con el coche hecho una hamburguesa, y un frontal que parecía la cara de Fernando Trueba. Vamos, que de encender las luces deslumbraría por igual a coches y helicópteros.
LLegué un poco tarde al examen, pero pude hacerlo, no sin sudores.
Allí comenté mi desventura a mis amigos y colegas de oposición Mario, Laura y Fran que no salían de su asombro ante mi desdicha.
Pasé unos días más en Lugo acabando el larguísimo practicum de la oposición de dibujo (ahora ya no es así, pero de aquella era posiblemente la oposición más dura de secundaria, en la que sólo las pruebas del práctico sumaban unos 20 días).
Una vez acabado el práctico, Mario, Fran, Laura y yo fuimos, ellos con sus coches y yo con lo que quedaba del mío, a comer churrasco y alcoholizarnos sin piedad en Los Paisanos, un sitio que antes había en Lugo y que ya no existe, a modo de despedida, porque estábamos convencidos de que íbamos a suspender, como los años precedentes, e irnos para casa compuestos y sin oposición, e incluso sin coche(s).
Pero hete aquí que aprobamos los cuatro. Presos del estrés, empezamos a estudiar, cosa que no habíamos hecho en meses, o quizá en años, convencidos de que jamás aprobaríamos la oposición.
Como estábamos juntos en un piso (excepto Laura, que es de Lugo), cenamos la víspera del teórico una lata de rinchas en escabeche que encontramos en la casa (la casa de Isa y Fer, de aquella estudiantes y hoy productores de cine, que amablemente nos prestaron).
Resultó estar en mal estado, y eso, unido a nuestros nervios convirtió nuestra última noche previa a la prueba en un infierno, y en un concierto a tres voces.
El día siguiente cayó un tema fácil, el grabado, y todos lo borbamos. Esta vez no hubo despedida, pero fuimos igualmente a los paisanos, a celebrar nuestro casi seguro pase a la gran final.
Y así fué, llegó la famosa encerrona, que según dicen es muy estresante, pero para mí, depués del mes que había pasado, fue como estar en un balneario. Durante la hora que los jueces me dejaron para preparar mi salto al funcionariado, ví flashes de mi arrastrada vida anterior. La cara de todos los jefes que me habían puteado por sueldos míseros, la cara de mi madre despertándome a las 8 todos los días para que fuera a la biblioteca a estudiar, la cara de los agentes de atestados pidiéndome que soplara, la cara de la señora blandiendo amenazante el paypay...y las caras imaginarias de los cientos de alumnos que me quedaban por conocer.
"Esos alumnos merecen un buen profesor de plástica", me dije, y este pensamiento me dió fuerzas para desarrollar mi tema (psicología visual) impecablemente y aprobar.
También ayudó el hecho de que habíamos pasado a la encerrona 30 personas y había 29 plazas, y esa mañana uno de los opositores había abandonado por un ataque de ansiedad.
El caso es que, sin tenerlas todas con nosotros abandonamos la preciosa escuela de artes de Lugo, cada uno en su vehículo, y fuimos a la orilla del Miño a recapacitar.
Ese mismo día salimos por Lugo. Después de acabar con el churrasco y el coñac de los Paisanos, a los que despedimos como si de seres queridos se tratara (ya lo eran), decidimos ir, presos de la euforia etílica, y de madrugada, a la escuela de arte, que estaba en lo alto de un monte, a ver si habían salido las notas. No las teníamos todas con nosotros...si no habíamos aprobado todos, sería un corte de juerga muy grande, pero decidimos arriesgar e ir.
El riesgo estaba, sobre todo, en que fuimos en mi coche, con el haz de luz enfocando a las ramas de los árboles más que al suelo.
Había niebla y no se veía muy bien, lo que confería un aspecto muy surrealista a la escena: cuatro borrachos, en un BMW destartalado, se dirigían en medio de la niebla y de madrugada, a comprobar si iban a convertirse en funcionarios o si continuarían siendo la inmundicia social que eran en ese momento, por otra parte histórico.
Pero el tinte kafkiano no acaba aquí. Yo, que era el conductor, tuve que frenar súbitamente en medio de la espesa niebla, porque en medio de la carretera había un grupo de pandereteiras ensayando. No las había visto hasta que las tuve a un metro y casi se comen los restos de mi coche. Nos dijeron que muchas veces, de madugada, subían a ensayar a ese camino porque no iba nadie por él, y al no vivir nadie cerca, no molestaban, y disfrutaban de la vista de Lugo de noche mientras tocaban.
Seguimos la marcha, tratando en vano de asimilar los acontecimientos acumulados, y llegamos a la escuela.
Un folio con 29 nombre colgaba en la puerta, apenas había luz, era de noche y nada iluminaba la escena. Traté en vano de iluminar el papel con los focos de mi coche, pero ninguno de las dos luces apuntaba al frente, y seguíamos sin poder leer nada.
Nadie tenía fuego, ni nada que iluminase, y no había forma humana de leer nada en medio de la noche.
De repende oímos un motor. Se acercaba un coche en medio de la espesa niebla. Frenó, paró y se abrió su puerta. Bajó un chico alto, atlético, cuya silueta nos era familiar.
-¿Visteis esas tías tocando la pandereta en el camino?-preguntó-
Era nuestro colega Victor, otro exestudiente de la Facultad de Pontevedra. A él sí se le había ocurrido traer un mechero...se acercó, e iluminó el papel.
Después, fueron nuestras cinco caras las que se iluminaron...
No recuerdo mucho más de aquella noche, sólo que desde aquel día soy profesor de la Enseñanza Pública.
Toda esta historia, rigurosamente cierta, viene a cuento porque se cumplen ahora 10 años de aquellos días de vino y rinchas, y porque tanto dibujo de coches destartalados, especialmente de mi 230D, me ha traído a la memoria aquellos dulces días, a pesar del encadenamiento de resacas y accidentes que padecí.
También porque estos días, con motivo de la edición del documental 15000 horas, he estado recapacitando y rememorando todo lo que me ha llevado a este trabajo que me siento muy orgulloso de ejercer.
Después de aquello, ya pude arreglar mi Mercedes...no lo arreglé del todo, sólo cambié las piezas que estaban en estado más ruinoso, pero dejé el radiador accidentado, al que simplemente dieron unas pequeñas soldaduras.
Aquella vetusta, pero leal máquina, aguantó casi otros dos años. Después de un año de prácticas en Ourense, del que podría escribir un libro (otro día), me trasladaron a Touro, donde aún trabajo, en lo que es la relación más larga (aunque sea con un colegio) que he tenido en mi vida.
Allí, el Halcón Milenario, como le llamaban mis amigos, resistió unos meses más.
Episodios épicos vió ese coche antes de expirar...como el día de Carnaval, en el que mi amigo y profesor de francés Ron, y yo, disfrazados de Batman y de la Muerte, respectivamente, nos vimos obligados a cambiar una rueda con el disfraz puesto, o el día en que, acompañado por dos profesoras, tuve que hacer tres paradas en los 30 kilómetros de Santiago Touro para rellenar el agua del radiador (con más agujero que metal) otras tantas veces, en lo que fué el canto del cisne de aquella bestia, que homenajeo en el dibujo de arriba, y en tantos otros...
Sirva este post, pues, para saludar a mis amigos y compañeros de aquellos bonitos días, Mario, Laura, Fran...y también a Ron...y para homenajear a aquellos Mercedes 230D y BMW 323i, que me acompañaron ambos por esos años locos, coches al lado de los cuales los de ahora parecen juguetes mal hechos.
Y para decir a todos los consumidores compulsivos de este mundo, que son muchos, que no se agarren al plan prever ese, y no se compren un coche nuevo...no saben lo ameno que es tener una chatarra por vehículo...cuanto echo de menos aquellos coches.

viernes, 19 de junio de 2009

15000 HORAS. PELÍCULA ÍNTEGRA

http://www.culturagalega.org/TV/

Aquí está el vídeo íntegro del documental 15000 horas grabado durante este año en el CPI de Touro.

Aquí teneis la ficha técnica de la película

http://www.culturagalega.org/avg/produccion.php?Cod_prdccn=10331&busca=15.000%20horas

Y en el siguiente enlace, del portal culturagalega.org

http://www.culturagalega.org/avg/extra_audiovisual_estreas.php?Cod_extrs=3429

podeis ver también el vídeo y dar vuestra votación si ha sido de vuestro agrado.
Un abrazo a todos los improvisados actores que me han sufrido este año a mí y a mi cámara.