viernes, 24 de agosto de 2012

Cómo dibujar a un suegro con el iPad en 15 minutos


Para proceder a esta acción se necesitan dos herramientas básicas: un iPad, provisto de alguna de las muchas aplicaciones de dibujo que andan por el itunes (yo uso el idraw, el brushes, el sketchbook, el artstudio, qvik sketch y alguna que otra más) y sobre todo, un suegro.
Este último también tiene que reunir una serie de cualidades: no moverse mucho, hablar poco, no tener tics nerviosos muy amplios, y que la relación de su hija/o con el dibujante se encuentre ya consolidada, ya que el resultado del dibujo podría ponerla en peligro.
Otro complemento interesante es tener a mano una cuñada provista con una cámara de fotos que haga inmortal este delicado momento, el retrato del suegro, algo que acojona siempre incluso a los más valientes...pero no a mi.
Además yo tengo todo el equipo necesario: mi suegro habla más o menos a un ritmo de tres palabras por día, que es más o menos el número de fotos que mi cuñada hace por minuto. Con semejantes mimbres la verdad es que tenía que hacerlo.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta, una vez cogido el lápiz y abierta la aplicación, es que nuestro suegro es una persona mayor que nosotros. Aunque hay casos documentados de suegros más jóvenes (el doctor Iglesias Puga que en paz descanse y Flavio Briatore), lo normal es que nuestro suegro nos supere con creces en edad. Por lo tanto, un buen consejo para listillos es NO INTENTAR QUE TU SUEGRO PAREZCA UN TREINTAÑERO, porque no lo es. No seamos rastreros ni pelotas, el dibujo es un arte, no un instrumento al servicio del mal. Si queremos pedirle dinero, hagámoslo sin ensuciar el noble nombre de las artes para ello. Además, un hecho demostrado científicamente es que nuestros suegros NOS TIENEN CALAOS desde el día que nos vieron. Saben que magreamos con sus hijas y eso les dota de un sentido arácnido que hará que todos nuestros vanos intentos de agradar y quedar bien caigan en saco roto.
Por lo tanto, amigos que estreneis ipad, y sobre todo, amigos que estreneis suegro, NO DIBUJEIS LO QUE NO HAY. No añadais pelo, masa muscular ni quiteis arrugas. Vuestro suegro detectará al momento el ardid y constatará lo que ya opinaba de vosotros. No se lo pongais tan fácil.

Lo segundo que teneis que tener en cuenta es que la paciencia franciscana de vuestro suegro no es infinita aunque lo parezca. Que se deje gorronear en pos de la felicidad de sus hijas es una cosa, y que le guste estarse una hora al vies o a las corrientes (que en verano son muy malas) exponiendo su rostro durante una hora es otra. Por lo tanto, SED BREVES. Un retrato no debería llevar más de quince minutos. Si a los tres minutos de acción no se parece ni un poco, empezad otra vez porque ya la estais cagando. En esto rige el mismo principio básico de las películas. Si a los tres minutos una película te aburre, vete del cine. Y a ser posible, roba un paraguas o algo al salir porque no es cuestión de dejarse 9 euros así como así.
 Es importante dar un color de base con la forma de la cara en cuestión. Os parecerá que me he pasado con el naranja, pero es que mi suegro tiene la cara de ese color en agosto. Una de las cosas que tiene el idraw es la versatilidad y sobre todo la enorme profundidad de colores, que supera con creces la de cualquier medio impreso o pigmentado. El color luz es vida.
 Después empezad con los rasgos básicos, pero de manera somera, sin pararse que los detalles vendrán al final. El ipad aumenta lo que uno quiera... la de dioptrias que se hubiera ahorrado Durero dibujando la liebre si hubiese tenido un ipad...
 La pantalla o el lápiz no se pueden mojar, tienen que estar secos y libres de grasa, para que el lápiz corra bien sobre la superficie lisa de la pantalla. El lápiz del ipad no tiene punta, remata en una especie de glande negro que se restriega contra la pantallita. El simil da un poco de asco, pero realmente la textura y la forma, que no el tamaño, lo están pidiendo. El aspecto del dibujo fruto de la imprecisión de la herramienta es bruto pero hermoso.


 Yo siempre dejo el pelo para el final, y lo pinto con trazos semitransparentes, ya que si lo dibujo con trazos opacos me queda la sensación de que el interfecto lleva peluca, cosa que no va a agradecer.


 También dejo ropa (si es que el modelo la lleva, que en el caso del suegro es que SI), sombras y reflejos para el final, estos últimos aplicados con semitransparencias y paciencia.

El idraw es un programa vectorial (guarda las pinceladas en base a fórmulas matemáticas), y según avance la complejidad de lo dibujado, irá adquiriendo un retardo bastante incómodo a veces, pero hay que vivir con eso. Los programas de mapa de bits no sufren ese retardo progresivo. Pero, a cambio, lo dibujado en iDraw puede exportarse a PDF como un archivo vectorial, y es reproducible en impresora, imprenta o plotter, o en pantallas, al tamaño que sea, sin perder nada de calidad en absoluto.

 Segun avanza el tiempo, el rostro de vuestro suegro se enrojecerá, pero no debeis intentar reproducir este efímero efecto, fruto del cabreo. Este efecto de enrojecimiento facial se agravará cuando vea el resultado. Pero no temais, con el tiempo acabará aceptando vuestro retrato igual que hizo con vosotros.